Igual como una pequeña semilla, que has plantado en la tierra debes regar.
Para que cuando el sol amanezca le haga germinar.

Luego que ha nacido la plantita hay que seguir regando, hasta que la pequeña de pronto se vuelva un árbol.

Te sentirás orgulloso al colectar sus flores o frutos, y en tu patio frondoso lucirá. Sabrán los vecinos y transeúntes, que lo supiste cuidar.

Cuando una mamá espera su bebé, su cerebro es como una simple semillita. Ella deberá tomar el tiempo para regar cada día y la forma de hacerlo es leyendo en voz alta, solo leyendo.

Riega Tu Cerebro desde antes de nacer, leyendo historias y cuentos lindos para ti, tu cerebro se va alimentando del saber, lo que muchos no creen y muchos no conocen.

Y piensan que es de poca importancia, que un niño aún no nacido no escuchará, pero hay evidencias de que sí escuchan y sienten todo lo que les enseña mamá.

Y nace el bebé, Y ella sigue regando su cerebro con simplemente leer. Y tan pronto como vas creciendo continúa regando y regando con cada historia que te va contando.

Riega Tu Cerebro y logra con el tiempo crear un hábito en ti. Y cuando vas a la escuela tu cerebro ya va entrenado, para absorber conocimientos, para fortalecerlo y cuidarlo.

La semillita ya es una plantita y cuando menos lo pienses será un árbol, que su fruto beneficia a las manos que lo regaron y muchos otros, tantos y tantos.

La mamá se siente contenta, al probar los frutos de su arduo trabajo. Los maestros sienten satisfacción, cuando el alumno maestro se volvió.
Árbol frondoso que muestra a simple vista el buen trabajo y dedicación.

Riega Tu Cerebro y continúa regando. Ahora depende de ti mismo fortalecerlo a diario. Al hacerlo de ese modo, lograrás prolongar su eficacia, de lo contrario tendrás un cerebro perezoso, que prematuramente morirá.

Riega Tu Cerebro a diario,
con lectura de buen provecho. Mantener tu cerebro activo, logra que no se marchite, ni que antes de tiempo se vuelva olvidado y viejo.

© Esperanza E Vargas